Transformación de Aguas Residuales en Biogás

En el Centro Forestal Acordionero, Gran Tierra Energy instaló biodigestores anaeróbicos de escala residencial. Los biodigestores son sistemas que descomponen materiales orgánicos como residuos de alimentos, restos agrícolas, estiércol y aguas residuales, mediante un proceso biológico llamado digestión anaeróbica.

En muchas zonas rurales de Colombia, las aguas residuales no tratadas fluyen por canales abiertos, lo que genera graves riesgos sanitarios y ambientales, especialmente durante la temporada de lluvias. Al mismo tiempo, el acceso limitado al gas propano obliga a muchos hogares a depender de la leña, contribuyendo a la deforestación, la contaminación del aire y generando importantes efectos adversos para la salud.

Para enfrentar estos dos desafíos, GTE se asoció con la Universidad Antonio Nariño para instalar biodigestores anaeróbicos a escala residencial en comunidades del Putumayo cercanas a sus operaciones. Cada sistema puede capturar y tratar los residuos orgánicos domésticos de hasta cinco hogares y producir biogás de manera natural para cocinar, iluminación y otros usos en comunidades rurales con fuentes limitadas de energía y fertilizantes. Algunas familias han logrado eliminar completamente la compra de gas propano, mientras que otras han reducido el consumo de leña, contribuyendo a disminuir la presión sobre la deforestación y mejorar la calidad del aire dentro de los hogares.

Actualmente, cerca de 1.000 residentes se benefician de los biodigestores instalados, los cuales requieren un mantenimiento mínimo y pueden ser reparados utilizando materiales locales. Debido a que comunidades adicionales han expresado interés, se está evaluando una futura expansión de este programa. Esta tecnología demuestra cómo un diseño bien planificado puede generar impactos ambientales, sociales y económicos duraderos.

“Lo que en otros lugares parece normal – el saneamiento y el acceso a agua limpia- no era común aquí. De todos los proyectos que hemos visto, este es el que más impacta la vida diaria. Protege el agua y, más importante aún, aumenta la dignidad de las personas. Una vez que las familias experimentan ese cambio, no volverán atrás.”